El Pasaje

Sintió como descendía, como caía. Sintió el aire golpeándole en la cara mientras aumentaba la velocidad del vertiginoso descenso.

Quería que todo acabara, que terminara, que llegara el fin, que su cuerpo dejara de girar y de retorcerse en el aire. Mientras, sus manos buscaban algo a lo que aferrarse, pero en aquel mar de oscuridad no se distinguía nada, ni luces, ni ruidos, ni olores…..nada. Nada excepto el sonido de los latidos en sus sienes, un constante sonido sincronizado de tambores que parecía que iba a hacerle explotar su cabeza.

De pronto llego el final del descenso, abruptamente, sin darle tiempo. Pero lejos de sentir impacto alguno, fue depositado mansamente en el suelo, no hubo dolor, no hubo desenlace fatal.

Sintió como era levantado del suelo por unas manos férreas, no supo distinguir si eran dos o mas. Oyó el chirrido de una puerta que se abría delante de el, mas allí no había nada. La luz que por ella entro, disipo cualquier atisbo de oscuridad y lo inundo todo. Las manos le soltaron cuando estuvo totalmente incorporado, no llego a verlas. Mientras sus ojos se acostumbraban a la fuerte luminiscencia oyó voces tras de si. Primero fueron ruidos, inteligibles, crípticos, una cadena de sonidos incapaces de entender. Luego su oído se fue acostumbrando, los ruidos se aplacaron y oyó una sola palabra procedente de una voz apremiante: “¡CORRE!”

Sintió que algo le empujaba y le pareció atravesar un portal, no había nada mas que una basta extensión blanca, norte, sur, este y oeste eran una enorme planicie pálida donde no se llegaba a distinguir cosa alguna, no había cielo, y si lo había, este era una pulida superficie blanca, el suelo era como el cielo, impolutamente blanco, su tacto era como si de hierba recortada se tratase, como caminar por una pradera. Se sentía como si estuviese confinado en una gran cápsula.

Creyó estar ciego, pero bajo la vista y vio su cuerpo, sus manos, sus pies. No recordaba como había llegado allí, quien era, ni lo que debía de hacer.

El silencio era sepulcral, por mucho que lo intentara, era incapaz de oír nada.

Empezó a caminar, no sabía la dirección en la que ir en aquel extraño lugar, decidió caminar hacia el frente de su posición. Tras unos metros creyó oír un débil sonido, ¿o eran varios?, inicio una carrera hacia la fuente del sonido, al acercarse comprobó que el sonido aumentaba, distinguió a alguien de pie allí en la blanca llanura.

Mientras se acercaba, intento llamar a gritos a quien allí estuviera, pero descubrió que de sus cuerdas vocales no salía sonido alguno. Lejos de detenerse, corrió aun más rápido, quería acercarse.

El ruido se hacia mas y mas fuerte y su cerebro le dio la definición, una definición que no le costo averiguar. Los arrítmicos sonidos le descubrían que mas adelante parecía haber una carretera cuyos vehículos cortaban el aire al pasar, aunque solo veía la basta extensión blanca, era como si allí hubiera una autopista.

Vio como la silueta avanzaba con cautela, mirando a ambas direcciones, pudo distinguir que era una mujer. Cuanto mas se acercaba, otros sonidos cobraban vida a su alrededor, sonidos de árboles meciéndose al viento, pájaros piando, como si de un bosque se tratase.

Llego al limite donde el sonido se hacia mas fuerte, aunque no los veía, sentía a los vehículos pasar, sentía sus motores rugir. La mujer pareció percatarse de su presencia y se volvió hacia el. Justo cuando sus ojos se cruzaron, oyó un fuerte golpe y la mujer salio despedida hacia delante, sintió crujir de metales, hierro contra hierro, huesos astillándose, frenazos, choques en cadena……… Pero allí solamente estaba el cuerpo retorcido de la mujer sobre un charco de sangre que teñía la virgen superficie blanca.

Levanto la vista del cuerpo inerte y descubrió que a lo largo de aquella autopista imaginaria había cuerpos por doquier, que resaltaban en el pálido suelo. Cada uno de ellos estaba tirado, inmóvil, muerto.

Segundos después allí donde habían yacido los cuerpos, ya no había nada, como si de un reinicio se tratase, la superficie se volvió impolutamente blanca como antes.

Como si de una pieza in crescendo se tratase, los ruidos de los coches volvieron a oírse de nuevo.

Se dio la vuelta para escapar de aquella locura, pero allí había mas ruidos iguales, hacia cualquier dirección que mirase, los ruidos estaban allí, como si estuviera rodeado por ellos. Solo podía quedarse quieto o avanzar.

Poso un pie delante y sintió como la superficie cambiaba, era como si saliera del bosque y se internara en el asfalto.

Miro en ambas direcciones, los ruidos eran constantes, cada vez que oía uno de los sonidos quebrando el aire, la brisa le azotaba la cara. Calculo que sería como estar en una autopista, 4 carriles que contenían un gran numero de coches y que parecía verse obligado a cruzar.

Sintió como si un gran camión se acercase y dio un paso atrás, la fuerza del aire casi le hace perder el equilibrio. El sonido se extinguió cuando el camión se alejo, tras esto, solo aprecio un ligero sonido en la lejanía que iba incrementándose.

– ¡Ahora!- Pensó. Sin dudar comenzó a correr hacia delante, el sonido se hizo mas fuerte a su derecha, sintió la presencia del vehículo cerca de el. Instintivamente se lanzo hacia delante, cayo de bruces en el duro asfalto y lo oyó alejarse. Volvió a oír el ruido de nuevo, acercándose, implacable, se incorporo a medias mientras intentaba gatear hacia delante, en el ultimo segundo logro impulsarse y sintió la mole de metal rozarle por detrás.

Ahora los ruidos venían de izquierda a derecha, por lo que comprendía que estaba en la mediana del autopista. Espero unos minutos, pero el intervalo entre un sonido y otro no disminuía, parecía como si la carretera estuviera copada de vehículos cuyos conductores estaban ansiosos por llegar a su destino.

Inspiro varias veces profundamente, algo le decía que tenía que avanzar, que no podía detenerse. Un instante de calma le dio la oportunidad, corrió hacia delante, pero al estar a medio camino oyó el sonido, fuerte, agresivo. Se detuvo y cerró los ojos. Sintió varias presencias, primero una le paso por delante rozándole el cuerpo, se tambaleo al recibir la sacudida del aire. Poco después otra presencia le pasó por detrás, por la rapidez con la que pasaban cálculo que irían a 150 kilómetros por hora.

Sintió otra vez como le pasaban por detrás, esta vez eran dos, uno seguido de otro.

Un sudor frió le resbalaba por la frente, ¡Tenia que moverse! Aun escuchando el ruido cercano a su izquierda, comenzó a correr, tomo todo el impulso que pudo y se lanzo hacia delante. Sintió un bocinazo entre los demás ruidos e incluso le pareció que la luz de unos potentes faros le lamían el cuerpo. Se giro en el aire y cayo de costado hacia lo que suponía que era la carretera. Sintió las ruedas cerca de su cara y el sonido pasándole por encima. Todo duro menos de un segundo, tras el cual el ruido fue debilitándose en base a que el vehículo se alejaba y sustituido por otros que ya llegaban.

Rodó sobre si mismo y se incorporo temblando de pies a cabeza.

Los sonidos que oía se fueron debilitando paulatinamente hasta que todo volvió a quedar en silencio, como si la autopista se desintegrase.

Mientras estaba allí de pie sopesando la situación, sintió una presencia tras el, lenta y cautelosamente se volvió.

Una sombra de rasgos indefinidos estaba allí de pie frente a el, su negro color contrastaba con el blanco de todo el lugar. Pudo oír el sonido del doblar de las campanas en algún lugar lejano, también llantos y letanías.

Repentinamente, los sonidos aumentaron hasta rodearlo por completo, entre ellos, oyó una voz, aunque no identificaba su procedencia, sabia que era la figura quien hablaba, la voz era dañina a los oídos, un chillido agudo acompañado de otras voces mas graves, que le hizo caer de rodillas.

Todos los que mueren vienen aquí, cada uno encuentra una prueba a la que enfrentarse que representa aquel lugar donde perecieron. Estas campanas doblaban por ti, esos llantos lloraban por ti, y esas letanías eran por ti,  pero has luchado por tu vida y has salido indemne, por lo que eres libre. Se te dará una nueva oportunidad,

¡¡¡Aprovéchala mortal!!! ¡¡¡Gira a la derecha!!!

 Ahora; ¡¡¡¡DESPIERTA!!!!

Había ido hasta allí como muchas otras veces, el puente estaba situado sobre una autopista que lindaba con un precioso bosque. Allí, pasaba las horas contemplando el trafico ir y venir. Así mataba el tiempo el anciano.

Estaba pensando en cosas cotidianas cuando vio que un coche se salía del carril por el cual circulaba, parecía como si el conductor se hubiera dormido, el anciano vio que otro coche estaba adelantando y se ponía en la trayectoria del primero.

Intuyo que ambos coches chocarían entre si y sintió como se le erizaban los pelos de la nuca, ¡iban a demasiada velocidad!

En un ultimo y agónico segundo, el conductor del primer vehículo giro bruscamente hacia la derecha impidiendo el desastre. El coche casi pierde el control, pero el conductor logro enderezarlo y continúo su camino.

-Has gastado una vida amigo mío.- Susurro el anciano mientras veía alejarse a los dos vehículos.

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9 Responses to El Pasaje

  1. Sayuri says:

    Este relato tuyo es el que más me gusta!.

  2. Mawipi says:

    Vaya, muy buena. (ºLº)
    Si tienes algunas más podrias ponerlas, me encantaria leerlas.

  3. Sayuri says:

    “Mawipi”? xDDDD
    Aqui tienes unos cuantos, todos del Xavy, es un crak http://sayumoe.wordpress.com/about/

  4. Arxavy says:

    Como bien dice Seles (Sayuri, jeje), en su blog tambien he colgado mis relatos, aun asi seguramente los ponga aqui tambien. No obstante tienes que ver su blog, hay cosas interesantes alli.

  5. barvit says:

    Vaya, Arxavy desde luego eres una caja de sorpresas desconocia tu faceta de escritor jejeje, gran relato si señor. Seles no se puede poner Spam, jejeje, es broma es la costumbre, un abrazo seles.

  6. Pingback: Anónimo

  7. Sayuri says:

    perdonnnnnn, jeje ^^
    Un escritor variado.

    • barvit says:

      Que no pasa nada mujer pon lo que quieras, que era una bromita de bienvenida, jejeje, y lo que dice arxavy si quieres poner alguna fotillooo, jejeje, un saludo sayuri, a partir de ahora te llamare asi, 😉

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